>> jueves, 21 de mayo de 2009


Que yo sé que la sonrisa que se dibuja en mi cara tiene que ver con la brisa, que abanica tu mirada, tan despacio y tan deprisa, tan normal y tan extraña, yo me parto la camisa, como camarón. Tú me rompes las entrañas, me trepas como una araña, bebes del sudor que empaña el cristal de mi habitación y después por la mañana despierto y no tengo alas, llevo diez horas durmiendo y mi almohada está empapada, todo había sido un sueño muy real y muy profundo tus ojos no tienen dueño porque no son de este mundo. A veces me confundo y pico a tu vecina esa del segundo que vende cosa fina, a veces te espero en el bar de la esquina con la mirada fija en tu portería, a veces me como de un bocado el mundo, a veces te siento, a veces te tumbo, a veces te leo un beso en los labios y como yo no me atrevo, me corto y me abro.


Después de todo no cuesta nada seguir viviendo.

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