>> viernes, 26 de junio de 2009


Miré de nuevo la cámara, reposaba sobre un montón de papeles desgastados por el paso del tiempo en realidad siempre me había gustado el olor a papel encerrado por el transcurso de los años. La cámara tenía bastantes años y aún que ya había sido sustituída por otras más conteporánias no podía deshacerme de aquel recuerdo. Aquel aparato había inmortalizado tantos momentos que dolía incluso pensar en tirarla. Cuando a veces me paro a mirar aquellas imágenes, deliciosas e entrañables. Solo con aquello algunas lágrimas abordan mis ojos, porque los momentos felices son los que más duelen y el miedo de no poder volver a repetirlos me invade.
Pero luego me paro a pensar que después de todo lo experimentado, nada podría igualar el ahora, el presente, porque siempre lo siguiente es mejor que lo anterior.

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