>> lunes, 8 de junio de 2009

Después de tanto tiempo, la mayoría de este con el estado emocional muy parecido a una montaña rusa, los frenos han fallado y me he vuelto a comer el suelo en todo su explendor.
Demasiada mierda encima ¿no? Ni siquiera soy capaz de fingir que me siento bien, tampoco soy capaz de desearle suerte, no me sale, duele casi como un disparo.
Debajo de este glaciar de balas, bañada en una piscina de sangre, tocando fondo, tocando barro y agua. Casi me falta el aire. Ojalá fuera más fácil no odiarme a mi misma, no tenerme puro asco y desear ser otra persona.
¿Cuántas veces he deseado ser otra? Quizá demasiadas de las que me gustaría admitir, pero después de tanto tiempo sobreviviendo conmigo misma, hasta mi subsconciente no me aguanta.
No aguanto mi mirada en el espejo, tampoco puedo hacerlo con la mirada de los demás.
No soy capaz de quererme a mi misma, soy demasiado... ¿Frágil? Eso dice una de mis amigas, para ella soy alguien que le afectan demasiado las cosas, que se come la cabeza con facilidad.
Tiene razón, soy frágil, débil y completamente idiota.
Recordar duele más que los momentos vividos, revivir los pasados es lo que más duele.
Desear desaparecer sin parecer alguien que quiere llamar la atención completamente imposible.


La vida es un sueño del cual despertamos al morir.

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