>> lunes, 17 de agosto de 2009


- Recuerdo mi primer día de colegio, yo sentada en el fondo de la clase observaba como los demás jugaban, reían y se conocían. Nadie (o casi) se acercó a mi para hablarme. Y así ha sido casi todos los días de mi vida, observando la vida desde el fondo porque nadie tuvo el valor de intentar conocerme. Yo, una persona inestable, blanda, influenciable, débil, ingenua y completamente imbécil, esa soy yo, alguien con el que no es recomendable hablar, sentir ni siquiera acercarse, porque al observar la vida desde un rincón te das cuenta que la gente no te rechaza por ser diferente, simplemente tienen miedo. 

0 PUNTOS DE VISTA: