>> sábado, 7 de noviembre de 2009


- Cayeron. La luz, el sol y hasta la propia luna. Yo misma toco suelo con ambas manos. La humedad pegajosa de la tierra cala dentro, muy dentro. No queda ni un misero punto iluminando el cielo. Iluminación artificial lejos, demasiado. Nada del calor que sentía allí, en medio de todo. En medio de la nada. Vacío crece a sus anchas anclando raíces a placer. Dentro de mi entrañas gélidas y vidas pasadas. Sobreviviendo de un pasado ínsipido. Conviviendo con un presente nada futuro.

Se regalan corazones frágiles y sin ningún tipo de sentimientos. Nuevos, recién reconstruídos.

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