>> sábado, 16 de enero de 2010


Él. Mirada fugaz. El ardiente deseo brotando de sus jóvenes ojos. Poseyendo sus labios con hambrienta pasión. Desenfrenado frenesí. Devorándole a cada paso. Sentir el estremecer de su cuerpo bajo mis lentas manos. Recorriendo cada milímetro de su piel. Tersa seda donde dejo mis huellas. Marcándole de por vida. Emociones a flor de piel. Queriéndole arrancar la suya propia. Que no quede resquicio por besar. Que quede impregnado en mi su calor. Para que al despertar bajo la bochornoso sol de verano parezca que él aún está. Porque todavía siento aquella efímera alegría. Alejada de la mano de dios. Perdida entre la nieve de una noche de gélido invierno. Donde el fuego aún nacía entre las sábanas. Donde las cenizas quedaron depositadas con tu ausencia.


Sin ti, no puedo.

0 PUNTOS DE VISTA: