She

>> viernes, 1 de enero de 2010


Ella. Piel tibia y sentimientos fríos. Única vestimenta su cabello tan negro como la mismísima noche. Algo de carmín rojo que la hace más interesante. Nunca atractiva. Ni ella misma puede denominare así. Sus ojos tan oscuros como su alma. Tan llena de agujeros. Balazos de dolor que supuran tristeza a borbotones. Mirada triste. Nostálgica. Cariño que supura por cada uno de los poros de su cuerpo. Marmóreo y lleno de cicatrices internas. Mil y un problemas instalados en su cabecita de niña loca. Viviendo en un mundo que le viene grande. Gigantón. Pequeña se siente al verse rodeada. Darse la vuelta y no ver lo que ella esperaba ver. Políticamente correcta. Incorrecta existencia. Podrías encontrarla en cualquier esquina esperando lo imposible. Podrías buscarla entre los sueños que nunca cumplió. También cabría la posibilidad de que no existiera. Pero por mucho que sea inimaginable, ella si está. Si que pasea por las calles de una ciudad vacía. Hallarla entre tanto llanto se me antoja posible. Dejaría aquí su propia vida para ser la de otra persona. Para que nunca lloraran los ojos de alguien que nunca se la mereció. O que tal vez sí. Tal vez está donde el ojo humano nunca llegará. Tumbada en el húmedo asfalto. Olvidándose del mundo. Dejándose alzar hacía un pedestal que nunca llevó su nombre. No me preguntes donde está. No lo sé. Tampoco quiero saberlo. Prefiero pesar que está donde merece. Prefiero dejar escapar la posibilidad de que ella nunca recibirá lo que merece. Que a pesar de todo existirá siempre.


Just forget the world.

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