Boca en la tierra

>> lunes, 12 de marzo de 2012


- Hoy tengo ganas. Ganas de recorrer la ciudad, cámara en mano. Retratar vidas ajenas sintiéndolas tan propias como sus protagonistas.
Hoy tengo ganas de respirar. De que me quiten el aliento. Que me rasguen las vestiduras cuán caballero de la Edad Media. Espada en mano y sentimientos brotando por cada poro invisible de la piel.
Hoy tengo ganas de amar. De ser amada. De que nada rompa la burbuja que esta felicidad inesperada ha creado solo para mi. Sentir que, a pesar de todo, las mañanas empiezan con su sonrisa y acaban con una voz que me susurra frases de películas cerca del oído, rozándome el alma.
Hoy tengo ganas de saltarme las normas. De trazar los límites a mi gusto. Subirme al carro de lo prohibido y cruzar la pared invisible de mis miedos. Esa que, a fuerza de ser incierta, se ha convertido en un muro impenetrable. Hasta ahora.
Hoy tengo ganas de, simplemente, vivir. A mi manera. Reírme de todo. Llorar sin motivo. Realzarme en mi propia inestabilidad y arrastrar todo aquello que se me ponga por el camino.
Hoy tengo ganas de todo y de nada. Pero sobretodo, tengo ganas de que tus besos nunca se marchen. Que me inunden en una dicha completa y que, por un instante, ni siquiera me importe que el mundo se está cayendo ahí fuera.

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