Orden de desahucio en Mi Menor.

>> jueves, 26 de julio de 2012


- La tarde caía soez como una acusación encima de un tejado indiferente en el mar que supone una ciudad llena de gente. Entre las cortinas danzantes de uno de aquellos mundos paralelos se entreveía la silueta de una mujer, acariciando con devoción las teclas de un viejo piano. Aquella mujer ya dibujaba arrugas bajo sus ojos cansados, disimuladas con algo de maquillaje mal escogido. De entre sus dedos, presionando levemente la primera tecla, sobresalió la primera nota de una melodía tranquila. Como si aquello no fuese más que una forma exacta de experimentar un recuerdo vívido, cerró los ojos y alzó la cabeza al techo desconchado. No importaba que, de fondo, en la televisión hablaran de la magia que ella ya había perdido hacía demasiado tiempo. De trucos que ya no engañaban más que a los soñadores. Aquello que había dejado ir, sus sueños, por la cloaca del primer contrato mal pagado. Muchas horas y pocas ganas de volver a casa. 
Cuando aquella canción con semblante improvisado se tornó más paciente, un estruendoso ruido proveniente del teléfono la hizo abrir los ojos a la realidad. Con una rabia contenida, tocó con fuerza la última nota y, de un golpe, cerró la tapa del piano. Aún de fondo la televisión, que ahora había cobrado un protagonismo robado a una mente prodigiosa. Arrastro sus pasos hasta la habitación para, de una vez por todas, acabar con aquel molesto sonido. Al llegar a la habitación la cerró de un portazo, la única  manera de dejar fuera unas esperanzas que pretendían atraparla de nuevo. Aquella tarde acabó justo cuando dejó de sonar el teléfono. 

Tributo a la canción "Orden de desahucio en Mi Menor" de Love of Lesbian. Podríamos decir que es como yo me imagino la escena. 

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