>> domingo, 5 de diciembre de 2010

- Será mejor que me vaya. No, no hace falta que me mires así, sabías que esto tarde o temprano acabaría pasando. No es por ti, lo sabes. Es por mi incapacidad de superar los obstáculos que tu corazón me pone en el camino. También por sentirme inútil ante tanta imposibilidad. La esperanza la dejé caer en algún momento entre mi propia ausencia y el camino de lágrimas que había labrado a base de golpes contra paredes más fuertes que mi propio orgullo. Y ya no queda más que algún resquicio de lo que quería ser a tu lado. Ya hace tiempo que no tengo nada más que decir. Se me ahogaron las palabras entre tanto llanto inesperado. Te doy las gracias, por aquellos momentos en los que parecía que la felicidad volvía y que, esta vez, era para quedarse. Me doy las gracias, por al fin darme cuenta del gran fracaso que soy. Por no intentar engañarme nunca más intentando ser alguien que nunca voy a ser. Te doy las gracias, de nuevo, por aparecer. Por desaparecer poco a poco y sin avisar.
Y ahora si y para siempre, me doy por vencida. Y si alguna vez vuelves recuerda devolverme los momentos que vivimos. Puede que aún me queden ganas de guardarlos en algún lugar del olvido.

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