>> sábado, 5 de febrero de 2011

- ¿Recuerdas ese momento? Fue cuando te dije que algún día llegaría cumplir ese sueño que todo el mundo creía imposible. Nada me dio más fuerza que las palabras desalentadoras y las opiniones desafortunadas. Me di cuenta de que la única persona capaz de hundirme era yo misma. Ahora tú estás aquí pidiéndome una rúbrica en tinta pasajera y un café. Yo me niego a concederte ni un solo minuto de mi valioso tiempo. "Lo siento, tengo mejores cosas que hacer. Por ejemplo retratar nuestra historia dentro de un mundo imaginario y con un final algo menos infeliz del que me regalaste."

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